Estas últimas semanas hemos estado hablando de los diferentes valores que le podemos atribuir al tiempo, cómo podemos gestionarlo de manera eficaz, o cómo un festival de tres días puede condensar años y años de tanto esfuerzo, pasión, talento y aprendizaje.

Sin embargo, hay un pequeño matiz común a todo esto: la decisión.

¿La decisión? Sí, efectivamente, la decisión.

La decisión de querer gestionar nuestro tiempo nos impulsa a priorizar nuestras tareas más importantes y urgentes. La decisión de darle valor a las personas y situaciones que nos parecen esenciales nos lleva a invertir un tiempo de calidad en ellos. Y, la decisión de abrir los ojos al mundo nos lleva a aprovechar todas y cada una de las oportunidades que nos llegan.

Pero resulta inevitable pensar que muchas de nuestras decisiones no dependen de nosotros o que, ojalá fuésemos capaces de escoger siempre la opción correcta. Lo que no podemos hacer es no arriesgarnos a tomar decisiones por miedo a equivocarnos.

“Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón” – Pablo Neruda

Y es que, en el proceso de decidir algo y confundirnos, podemos obtener dos resultados: una impotente derrota, o una batalla aún por mejorar y superar. A pesar de que la frase motivacional sea bonita, la práctica no lo es tanto.

Entonces, ¿cómo lo hacemos? Aquí va nuestra propuesta y para que sea fácil de recordar, está recogida en la palabra CHOICE.

CHOICE, decisión en inglés, o los seis criterios que hay detrás de una toma de decisiones.

[C]onócete a ti mismo. ¿Lo que vas a escoger te ayuda a descubrir o a potenciar tu personalidad y tus valores? Si es así, adelante con ello.

[H]onestidad, Humildad y Humor, ante todo. Cuanto más jóvenes somos, mayor es el riesgo a cometer, mayores las meteduras de pata y mayores los motivos por los que reírnos de todo ello. 

[O]pciones, siempre hay muchas. No te limites a ver una cara de la moneda. Intenta conseguir tres perspectivas diferentes.

[I]ntuición, ese Pepito Grillo. Contamos con más información de la que creemos. Déjate llevar, en última instancia, por ese impulso interno.

[C]onsúltalo. Con tu familia, con tus amigos, con tu pareja, con un desconocido, con un experto en el tema, con la almohada… Con quien sea, estate abierto a otros puntos de vista. Pero recuerda, eres tú el que tiene la última palabra.

[E]xperiencia, vive, siente con totalidad cada decisión que tomas hoy y ahora. ¿O acaso prefieres darle este regalo a otro?

Tú decides. 

Texto: María B. Vitug Peña –  Directora Departamento Social

Revisión y maquetación : Anais Valencia Corcín – Departamento Social