Equipo C&B: Creemos en el talento joven, en el trabajo y en la ilusión de nunca dejar de aprender. Pero aún así creyendo en todo eso y en todas las personas que han ido pasando por las diferentes Ediciones y eventos, nunca creímos en nosotros mismos.

¿Nos lanzamos al vacío? ¿Sabíamos que era imposible? . ¿Nos cuesta explicar lo que ocurre en las Jornadas C&B? Rotundamente sí. Y todo ello es, en parte, porque nosotros solos creemos que no somos nadie.

Pero hay alguien que sí cree. Pero no es que crea ahora. Es que cree en nosotros desde el primer día que nos conoció.

Cree en vosotros, sin aún conoceros todavía. Creyó que esto podía llegar a ser algo grande, y se está cumpliendo, nos llevó de su valiosa mano, pero, como gran coach, sin darnos las respuestas, siempre con preguntas. Y así, nos enseñó todo lo que hoy sabemos. Nos apoyó para hacer posibles nuestros sueños y nos inspiró y motivó para hacer de las Jornadas C&B 2018 lo que siempre soñamos desde 2015. Y todo gracias a que creyó en lo que aún no era tangible, casi ni existía. Creyó en la ilusión, y apostó por ella.

Estuvimos, estamos y estaremos en cualquier lugar pero siempre será gracias a que Ismael Fuentes nos enseñó a crecer.

Es por ello que contar con su experiencia para intentar transmitir qué es esto, es un privilegio. Pero mejor paramos, que nos ponemos románticos, y os dejamos con el maravilloso texto que Ismael ha escrito, y que nos ha hecho recordar una vez más porqué estamos y seguimos aquí:

 


 

Mi experiencia C&B como ponente y miembro del equipo

Ismael Fuentes

 

Me disponía a escribir, y sinceramente no puedo empezar, pues no sé qué significado debo darle a la palabra experiencia. Dicen que la palabra experiencia proviene del latín experientĭa, es el hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo. La experiencia es la forma de conocimiento que se produce a partir de estas vivencias u observaciones.

Pero también se dice que se compone de tres partes diferenciadas: el prefijo ex, que es sinónimo de “separación”; la raíz verbal peri-, que puede traducirse como “intentar”, y el sufijo –entia, que equivale a “cualidad de agente”.

Y yo creo que por ahí empezaré, porque experiencia también es la cualidad de intentar, de probar, de arriesgar…porque si no se arriesga, no se consigue nada. Uno es experto solo cuando experimenta.

Y eso es lo que me apetece contar, pues yo me enamoré de un equipo de personitas, llenas de amor por el conocimiento, de ilusión por compartir sus sueños, de fascinación por simular el mundo empresarial…todo concentrado en tres fabulosos días. Me enamoré desde el Hola, un Hola que me dieron un año atrás, en el Café Central de Callao, donde todo empezó, en una pequeña mesa de madera, donde no cabían las fantasías, quimeras, irrealidades, ensoñaciones, lirismos de un proyecto que finalizó llamándose Creativity & Business.

Y es que saboreé el significado de arriesgar junto con ellos, tanto como ponente de las jornadas, así como siendo parte del equipo organizador.

Saboreé ver a seis personitas, amores con patas, que se hacían llamar comités de trabajo o socios fundadores. En un principio sonreía, con mis cuarenta y algún años, creyendo que disfrutaría solo de verles ilusionados. Pero pasó el tiempo, y esto no era una ilusión o un espejismo. Comenzaba a hacerse realidad. Comenzaban a verse tangibles como invitaciones a C&B, como invitaciones a ponentes, como guiones de una historia que comenzaba un martes, y cual grado de universidad, en tres días finalizaba con una graduación en todo lo alto. Y veía la creación de talleres de trabajo, pensados solo y únicamente para el disfrute de unos estudiantes y compañeros… Y veía trabajo duro, mezclado con sonrisas. Esfuerzo mezclado con llanto. Avances, mezclados con nervios. Y cual niebla que deja lugar a la luz del día cuando se disipa…sin darme cuenta las jornadas C&B se habían hecho realidad.

Y lo que empezó en una mesa, se convirtió en la realidad de una sala de actos plena de jóvenes llenos de dopamina, de oxitocina y serotonina, deseando aprender y explotar sus talentos.

Y entonces yo me hice chiquitito. Y aunque yo era un ponente invitado y parte del equipo, me sentí hormiguita. Y ahora sentí envidia, de tener enfrente la clase de compañeros que desearía tener en mis trabajos cotidianos. De ver la clase de objetivos marcados y finalizados que en las empresas donde hago de consultor y auditor tanto cuestan cumplir. Envidia de entender de verdad lo que es un equipo de trabajo entregado. Envidia sana de ver un auditorio trabajando duro, aprendiendo, entregándose a lo que meses atrás era una quimera, una fantasía, una irrealidad, puro lirismo.

 

 

 

 

 

C&B. Sin duda, una experiencia que me ha hecho mejor docente, mejor ponente, mejor persona. Donde vi que no hay nada mejor que el descubrimiento de talentos, que tanto necesitamos los directivos de las universidades. Sinceramente, los amo.


Texto: Ismael Fuentes  – Embajador C&B

Revisión y maquetación: Anais Valencia Corcín – Departamento Social