¿Cómo? ¿Que emprender no es crear una empresa? (¿He dicho empresa? Perdonad emprendedores, quería decir startup).

Emprender podría ser crear un negocio, pero hoy no nos vamos a centrar ahí. Esta vez haré referencia a nuestra Real Academia Española cuando define emprender como “acometer y comenzar una obra […] especialmente si encierran dificultad o peligro”.

Pero…entonces, ¿qué es? La semana pasada estuve en un taller de Design Thinking (“diseño de pensamiento” que diría mi madre, que odia los anglicismos) y me enseñaron que las ideas hay que contarlas empezando por el qué, dirigirlas al cómo y explicar el por qué. Así que vamos a ello.

¿Qué es emprender? Es reinventarte un día cualquiera. Es lanzarte a descubrir qué quieres ser de mayor, es desaparecer yéndote unos días a tu pueblo como nos contaba Sandra, es fugarte 11 meses a Argentina a conocerla (no Argentina, que también, si no a conocer a Luna en su estado puro), o despegar de la Tierra y dar, como hizo Elena con tan solo 20 años, un curso de Photoshop a estudiantes de la universidad (por poner algunos ejemplos). Eso es emprender.

Pero vayamos más allá, donde puedas descubrir cómo quieres emprender tú.

¿Cómo es? Desde luego, poco cómodo. Implica romper la rutina, deshacerte del método fácil y sencillo al que millones de personas recurrirían (pero, si estás leyendo esto, es porque no eres de ese tipo de personas, ¿verdad?). Significa esforzarte por algo nuevo, diferente, una apuesta que, a veces, es poco segura. Pero merece la pena, o no, quién sabe.

Y… ¿cómo puedo hacerlo? Plantéate tus metas, porque son lo que te definen.

Y si tus metas pasan por aprender inglés, viaja, apúntate a cursos, ponte en situaciones de tensión que te obliguen a hablar ese idioma porque entonces, cuando estés solo ante el peligro (ojo, que te encontrarás en esta situación), es cuando tu mente fabricará la forma de salirse del apuro y, entonces, dirás tus primeras palabras en inglés, o en signos, o como sea. Pero saldrás de ahí esforzándote tú mismo. Y si tus metas pasan por ver a una persona, coge el coche y ve, o si pasan por trabajar en esa multinacional que tanto adoras, plántate en la puerta y dile a quien te reciba: quiero trabajar aquí. Y demuéstrales que eres válida/o.

¡Qué locura! ¿No? ¿Cómo voy a hacer eso? Si quiero trabajar ahí, le mandaré mi CV. Si quiero ver a esa persona, le escribiré un mensaje. Si quiero aprender inglés, ya lo haré. ¿No? Pero recuerda, eso es lo que hace todo el mundo (¿te duele darte cuenta de que tú también lo has hecho muchas veces? A mi sí) y, tú, no quieres ser como todo el mundo, quieres resultados diferentes y hacerlo a tu manera.

Y ahora, la parte más difícil, ¿por qué? Algunas personas (o muchas) estarán pensando, para qué o por qué voy a emprender algo distinto si, como estoy, estoy bien. Podríamos hablar de cómo la satisfacción no tiene límite en tanto en cuanto no conoces o no has vivido el siguiente paso (para saber si como estás, estás todo lo bien que podrías, deberías conocer cómo estarías haciendo el siguiente paso), pero no vamos a dirigirlo hacia la filosofía.

Lo importante es que encuentres tu por qué.

Que sepas que necesitas lanzarte, que quieres apuntarte a esa actividad que llevas años viendo y en la que nunca te has atrevido a participar, que tetiemblen las manos cuando estés buscando trenes a ese destino y no sepas si comprarlos o no. Que tengas la voz rasgada cuando hablas por teléfono con esa empresa con la que llevas años soñando, o que te tiemblen las piernas cuando vayas a tu primer día de trabajo y hayas decidido llevar una actitud totalmente diferente. Que toques la puerta de tu jefe para decirle que hoy vas a hacer algo diferente porque crees que puede funcionar, o que decidas contestar esa llamada de una forma totalmente distinta a lo convencional en ti. Cuando tu por qué sea que necesitas desaparecer, o aparecer, o vivir, experimentar, crecer, disfrutar, da igual lo que necesites, lo importante es luchar por convertir esa necesidad en una satisfacción, en tu satisfacción.

No te voy a dar tips (digo, consejos) acerca de cómo emprender, porque no existen. Sal ahí fuera y haz lo que quieras, lo que te llame, lo que te haga temblar, lo que te provoque taquicardias, lo que sea difícil porque tú lo afrontarás y lo harás sencillo a tu manera.


Y cuidado, que en ningún momento he dicho que sea fácil, porque recuerda: emprender es emprender especialmente si encierra dificultad o peligro.

Y recuerda, que lo que haces y cómo lo haces siempre estarán influidos por el por qué lo haces. El porqué de tus actos es lo que  tus actos reflejan.

Emprender es crear una experiencia, tu experiencia.


Texto: Iñigo Vallejo  – Secretario General

Revisión y maquetación: Anais Valencia Corcín – Departamento Social